(Nunca dije que esto te pudiera interesar).

sábado, 13 de septiembre de 2014

Ésta es la historia de alguien, que dedicaba toda la semana a trabajar, restándole, al llegar a casa por la noche, el tiempo justo para asearse, cenar algo y acostarse.

Los sábados, estaban dedicados a mantener en condiciones su vivienda, y los domingos, a los compromisos familiares. Fin de la historia.