(Nunca dije que esto te pudiera interesar).

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Enchufarme al mundo, me aporta conocimiento, información externa, pero también saturación y recalentamiento mental, con riesgo de colapso cerebral irreversible.

Desenchufado del mundo, me encuentro a mí mismo, o me obligo a buscarme, según la vibración del momento.

Son dos estados "insolapables", pero constantemente presentes. No se puede dejar de estar en uno u otro.