(Nunca dije que esto te pudiera interesar).

martes, 16 de diciembre de 2014

En invierno, no hay cucarachas... al menos, en el aseo de mi lugar de trabajo. Hay una baldosa rota en la parte inferior de la pared, por donde entran y salen, a veces, a pesar de haber varias tiras de cinta adhesiva tapando más mal que bien el agujero. Siempre que entro, antes siquiera de abrir la luz, es mirar por el suelo. No soporto las cucarachas. Sobretodo, éstas cucarachas, grandes y rápidas, escurridizas y resistentes casi a prueba de bombas. Me producen un considerable repelús. Y no se acaban nunca. No se acaban nunca...